Medicina de Humo
El humo como medicina ha sido utilizado tradicionalmente durante milenios en todo el mundo.
Culturas de todas partes del globo tienen una larga historia de quemar plantas con fines de mejorar la salud física y espiritual.
Así como podemos usar agua, alcohol, vinagre o miel para liberar las propiedades medicinales de una planta, el fuego también sirve.
La inhalación del humo es una de las maneras más rápidas de introducir ciertos fitoquímicos a nuestro organismo. Además, el humo sirve para promover la sanación de heridas, y como analgésico para aliviar dolores de cabeza.
Más allá de los beneficios bioquímicos, la práctica de quemar plantas y generar humo herbal (sahumar) tiene una historia ceremonial extensiva en muchas culturas globalmente.
Según la planta y el tipo de ceremonia, el sahúmo podría ofrecer protección, demostrar gratitud, limpiar energías, purificar cuerpo y espíritu, conectar con visiones y seres no físicos y funcionar como un rezo para que las palabras del sahumador viajan hacia arriba, entre otras cosas.
Las plantas pueden ser preparadas para quemar directo al fuego o sobre un carbón, en inciensos, o en varas atadas con hilo (procedencia de los pueblos originarios de norte américa).
Al momento de elegir plantas para sahumar, les invito a investigar un poco acerca de las plantas utilizadas por sus propios ancestros y elegir a trabajar con ellas para evitar prácticas extractivas de apropriación cultural.
Plantas como el palo santo, copal, y salvia blanca son consideradas medicina sagrada para los pueblos con historia de quemarlas. En algunos casos, la práctica de quemar esas plantas es considerada una práctica cerrada, es decir que, de no pertenecer a aquella cultura,
o de no haber sido invitadx por alguien que sí, no tienes permiso para participar en la práctica.
Además, con la popularidad moderna de
quemar estas plantas, muchas se encuentran en peligro de extinción.
Por suerte, hay muchas plantas comunes, abundantes y aromáticas que pueden ser utilizadas en rituales de humo y que quizás están más vinculadas a nuestros propios ancestros.